Definición
La hipertensión está relacionada muy estrechamente con el estilo de vida de las
sociedades modernas. El estrés, la dieta, las preocupaciones o la falta de
ejercicio contribuyen a favorecer la aparición de enfermedades
cardiovasculares, siendo la hipertensión sin duda, la primera en importancia y
en frecuencia entre la población.
La hipertensión arterial se produce por dos mecanismos:
1. Bien, porque haya demasiado líquido circulatorio para la capacidad del
sistema. .
2. O bien, porque el diámetro de los tubos se haya reducido o perdido la
elasticidad. Es decir, una contracción de los vasos produce un aumento de lo
que se denominan resistencias periféricas que provocan una mayor dificultad al
paso de la sangre,
Los tratamientos habituales sólo tienen en cuenta este aspecto mecánico e
intentan reducir el líquido circulante obligando al filtro renal a eliminar más
líquidos, o bien inciden sobre la musculatura lisa de la pared de los vasos
sanguíneos forzando un funcionamiento más relajado, con lo que se disminuye la
resistencia al paso de la sangre. Pero este punto de vista mecánico es muy
limitado, ya que el problema tiene muchos más matices y no puede reducirse a
una simple “cuestión de fontanería”. En la regulación de la tensión arterial
interviene de forma directa el sistema nervioso vegetativo. Por tanto tenemos
que ir a analizar el campo de las emociones. Ver: Psicosomática de la
hipertensión.
La tensión arterial mide la presión de la sangre oxigenada cuando ésta circula
a través de los vasos arteriales. Esta lectura permite conocer la fuerza de
expulsión de sangre del corazón, la amplitud que ofrece al paso de las arterias
para la sangre y su resistencia, es decir, si sus paredes están lisas o
rugosas.
En un adulto los niveles de tensión máxima o denominada sistólica (corresponde
a la contracción del corazón), varían entre 110 y 130 mm de mercurio (120 de
promedio) y la mínima o diastólica (corresponde a la relajación del músculo
cardiaco) entre 70 y 90 mm de mercurio (unos 80 de promedio). Hace unos años se
aceptaba como límite de la tensión arterial que la mínima fuera la mitad más
uno de la máxima. Hoy se considera hipertensión si los niveles llegan a 160-90
mm, aunque siempre teniendo en cuenta que existen varios grados:
• Leve: cuando la mínima o diastólica oscila entre 90 y 105 mm.
• Moderada: entre 105 y 115 mm.
• Grave: cuando supera los 115 mm.
Factores que alteran la tensión
En personas de edad, se pueden observar valores de tensión arterial sistólica
sobre 160 mm de mercurio y no padecer hipertensión como tal, esto es debido a
procesos de endurecimiento de la arterias, esclerosis, que provoca una pérdida
de la elasticidad de las arterias, aumentando la tensión bruscamente después de
la contracción del corazón. La presión arterial se modifica con el paso de los
años. Con la edad y el envejecimiento del cuerpo y del sistema circulatorio, la
tensión tiende a aumentar, aunque eso no ocurre siempre. Los bebés y niños
suelen tener una tensión más baja que el 120?80 estándar, mientras que a partir
de los 40 años la tensión arterial máxima puede aumentar hasta cifras que en
otras edades serían consideradas como hipertensión.
Es por ello que “grosso modo” se dice que la tensión arterial máxima permitida
es la cifra de la edad, poniendo un 1 delante. Así a los 40 años, una tensión
máxima de 140 es aún aceptable, a los 50 de 150, y así sucesivamente, aunque
existe un límite (la cifra arterial máxima de 170 no debería rebasarse en
ninguna edad de la vida.
Además de la edad, la tensión arterial puede variar a lo largo del día, así
alcanza niveles más bajos a primeras horas de la mañana, sube durante la mañana
y se estabiliza por la tarde hasta la noche que empieza a descender después de
la cena y durante el reposo nocturno. También puede variar en función del
estado anímico.
El hecho de que una persona se le encuentre la tensión alta no quiere decir que
sea hipertenso. Necesitaremos varias tomas de tensión a la misma hora y en las
mismas condiciones para diagnosticar una hipertensión arterial.
La hipertensión no es una enfermedad, más bien es un síntoma o un signo de que
algo no funciona bien: arteriosclerosis, nerviosismo.... Así a mayor
arteriosclerosis se tendrá una mayor hipertensión.
Para mantener la tensión arterial dentro de los límites normales, nuestro
organismo dispone de unos mecanismos reguladores, especialmente a nivel
hormonal, de las glándulas suprarrenales. Esto se consigue mediante unas
hormonas – cortisol, angiotensina...- que a través de un método complejo
estabilizan nuestra tensión arterial.
CAUSAS DE LA HIPERTENSION.
La presión sanguínea alta puede deberse a causas fisiológicas o a unos hábitos
de vida poco saludables para el sistema cardiovascular. En la mayoría de los
casos no hay una causa conocida o no tiene una causa aparente, es entonces
cuando hablamos de hipertensión primaria o esencial o idiopática, representa
más de un 80% de los casos. En ella no es posible determinar cuál es la causa
que origina la vasoconstricción arterial que presenta resistencia al flujo de
la sangre, y se asocia a factores hereditarios, constitucionales y a unos
hábitos de vida incorrectos, como la vida sedentaria, el tabaco, una
alimentación incorrecta y el estrés.
En los casos en los que hay una enfermedad previa que la provoca, es decir, una
causa conocida de la hipertensión, hablamos de hipertensión secundaria y se da
con una frecuencia de uno de cada diez casos, producida por:
Alteraciones cardiovasculares como malformaciones vasculares o
arteriosclerosis, que producen cambios hemodinámicos tendientes a aumentar las
resistencias al flujo sanguíneo y con ello a producir un aumento de la tensión
arterial.
Alteraciones tumorales del cerebro con afectación de los núcleos de la base y
que son centros de regulación de la tensión arterial.
Alteraciones hormonales, que afectan principalmente a la glándula suprarrenal y
al tiroides. También la toma de preparados hormonales como los anovulatorios.
Alteraciones renales inflamatorias como la llamada glomerulonefritis,
alteraciones infiltrativas como el Lupus o la Colagenosis, o formaciones
tumorales renales pueden producir una alteración de la función reguladora del
riñón sobre la regulación del líquido corporal y la contracción de los vasos,
produciendo también un aumento de la tensión arterial, por la existencia de un
exceso de líquidos en el cuerpo. El aumento de líquido en el organismo es la
segunda gran causa de la hipertensión. Muchos enfermos del riñón la padecen
porque este órgano no elimina suficiente orina, la cual queda retenida en el
interior del cuerpo.
Otras causas que pueden provocar hipertensión:
Predisposición hereditaria (causas hereditarias) y constitucional. Hay una
mayor incidencia si hay antecedentes familiares, pero ello no indica que haya
un gen responsable de la alteración, ya que factores familiares como la
obesidad, el colesterol elevado y la reactividad exagerada de los vasos son
alteraciones relacionadas que pueden ser producidas por factores adquiridos
como la alimentación, el aprendizaje de la conducta o una característica
fisiológica de la persona no relacionada directamente con la hipertensión.
Sexo. Es más frecuente en las mujeres a nivel estadístico general, aunque en el
hombre empieza en edades más tempranas. Aunque la hipertensión es más frecuente
en hombres que en mujeres, después de la menopausia- y por los cambios
hormonales que se producen- resulta más frecuente la hipertensión femenina, por
lo que es importante controlar los niveles de tensión arterial en esta época de
la vida. Hay que tener en cuenta que la mujer en edad de función ovárica se
previene de algún modo la hipertensión por efecto vasodilatador hormonal. Pero
a partir de los 45 (con el climaterio) los porcentajes se igualan y a partir de
los 60 años aumenta el número de mujeres con respecto a los varones.
Alimentación: por una alimentación incorrecta. Hay que tener en cuenta:
a) El aumento en la ingesta de sal incrementa la incidencia a padecer
hipertensión. Ello se produce por varios mecanismos, por un lado por la
retención de agua, con aumento del volumen circulatorio, y por otro lado el
depósito de la misma sal en la pared de los vasos, lo cual produce inflamación
y estrechamiento de los mismos. Si hay un mayor volumen de sangre o líquidos en
los vasos sanguíneos, la presión arterial sube (existe más volumen para un
espacio menor), provocando una dilatación de las arterias y venas, que tienen
una característica elástica.
b) La ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas animales produce un mayor
depósito de colesterol en las arterias con disminución del calibre de los vasos
y un obstáculo al flujo sanguíneo con aumento de la presión.
c) El exceso de peso o obesidad, es un factor de predisposición muy importante,
lo que explica la hipertensión de los obesos (por comer en exceso).
Factor vascular. Puede haber una mayor reactividad de los vasos a la
contracción ante estímulos externos, aumentando también la frecuencia del
corazón en respuesta a la actividad de la Adrenalina y la Noradrenalina;
también puede haber una mayor sensibilidad contráctil de los vasos
(vasoconstricción) ante procesos en los que se produce disminución del oxígeno
(isquemia). Todo ello produce una hipertensión que aparece y desaparece y que
se llama “paroxística”.
Falta de elasticidad venosa. Con el paso de los años las venas tienen tendencia
a endurecerse. Las venas más duras y menos elásticas amortiguan peor los golpes
de sangre que sale del corazón, y la tensión sistólica aumenta. Además al
empeorar la circulación, el corazón ha de trabajar más para hacer llegar correctamente
la sangre a todo el cuerpo, por lo que la tensión de base (o mínima) también se
incrementa.
Estreñimiento (que es una autointoxicación) que va a endurecer las arterias.
Enfermedades renales. El riñón regula la retención o liberación de nuestro organismo
del Sodio y con ello del agua circulante. Puede haber alteraciones renales o de
sus vasos que aumenten la síntesis de una enzima denominada Renina, que se
encarga de desencadenar el aumento de la tensión arterial por incremento de a
contracción vascular y porque activa al final la síntesis de Aldosterona, que
produce una retención de sodio en nuestro organismo. Ambos factores en estado
normal contribuyen a mantener la tensión arterial según necesidades e ingesta
de agua. Es por ello que cuando bebemos poco, la orina es más concentrada, y
viceversa, pero en ambos casos la tensión arterial se debe mantener constante.
Cuando hay mucho líquido en el torrente sanguíneo las arterias sufren más
presión.
Sin embargo, la hipertensión de causa renal, de igual incidencia tanto en
hombres como mujeres, se trata con éxito restableciendo el problema mecánico
que acontece, que frecuentemente es el estrechamiento de la arteria renal, que
manda un mensaje al riñón de falta de flujo sanguíneo, y éste responde
liberando sustancias que aumentan la tensión arterial.
Sedentarismo: La falta de ejercicio provoca una menor capacidad de adecuación
del organismo y los vasos sanguíneos a las modificaciones habituales que sufre
la tensión arterial. Por ejemplo, los atletas suelen tener una tensión arterial
relativamente baja, para poder soportar el notable aumento que se produce
cuando se hace ejercicio intenso.
La autointoxicación, putrefacciones intestinales por malas digestiones. Hay una
mayor presión a nivel abdominal.
Estrés que produce vasoconstricción El estado nervioso influye enormemente en
los niveles de la presión arterial. De hecho, la tensión arterial casi nunca es
la misma. Si hacemos ejercicio, nos ponemos nerviosos o estamos emocionalmente
alterados, sube; si comemos, puede bajar. Esto es debido a que un componente
importante del control de la tensión es la mayor o menor contracción de los
músculos que rodean las paredes de las arterias.
El estrés favorece una mayor secreción de adrenalina por parte del organismo,
que provoca que el sistema cardiovascular aumente a su vez la frecuencia
cardiaca, con lo que se eleva la presión sanguínea en las arterias. En este
proceso, las células sufren una pérdida importante de magnesio, a la vez que
absorben calcio, lo que se traduce a nivel físico en un espasmo en los vasos
arteriales periféricos. El estrés de tipo nervioso que provoca la contracción
de los músculos que rodean las arterias. Al comprimirse las arterias la presión
sube y se tiene que adaptar la misma cantidad de líquido en menos espacio (el
espacio se ha reducido por el efecto de la contracción muscular). El factor
emocional debe tenerse en cuenta, que el mero hecho de ir a tomarse la tensión,
de colocarse delante de un manómetro para tomar la tensión puede subir algún
punto, pero de modo especial las personas con ansiedad, depresión o factores
relevantes de estrés pueden modificar la lectura de la tensión arterial y esta
lectura falseada debe ser siempre tenida en cuenta.
Consumo de drogas (tabaco, alcohol, cafeína, teína). El tabaco es otro factor
determinante en la aparición de la hipertensión, ya que la nicotina produce una
vasoconstricción de las paredes de las arterias, subiendo la presión. Además,
los alquitranes y la falta de oxígeno reducen aún más el caudal arterial.
Otros factores: Consumo de fármacos anticonceptivos, Menopausia, Problemas
endocrinos y hormonales, embarazo, trastornos del Sistema Neurovegetativo,
infecciones, presión a nivel intestinal.
Síntomas iniciales
La hipertensión arterial normalmente cursa sin dar síntomas, suele pasar
desapercibida (si se inicia de modo leve) debido a que no existe un cuadro
claro de síntomas que permitan detectar la enfermedad. Pero hay que recordar
que conforme va pasando el tiempo puede repercutir en los órganos que deben
aguantar esta presión, principalmente el corazón, los vasos y el riñón. Da ahí
la importancia de controlar periódicamente la presión sanguínea.
Los síntomas iniciales más clásicos y característicos de una presión arterial
elevada son: dolor de cabeza (especialmente en la nuca, con sensación de
opresión y cierto mareo o vértigo), difuso, que desaparece con el reposo y que
a lo largo del día puede acompañarse de sensación vertiginosa; latidos en la
sien; ruidos o zumbidos en los oídos (acúferos); hormigueos en las manos
(parestesias); y alteraciones de la visión. Las palpitaciones o taquicardia
también suelen aparecer, inicialmente provocadas por el esfuerzo, la emoción o
el estrés; cansancio físico o intelectual acompañado a veces de dificultad
respiratoria o disnea. Sin embargo, son síntomas comunes a muchos problemas y
también hay hipertensos que no tienen síntomas asociados
Los riesgos que supone la hipertensión (patologías relacionadas):
Una presión alta supone un factor importante de riesgo de accidentes vascular.
Debido al estrechamiento de las arterias y a su rigidez, los órganos sufren una
dura sobrecarga, por lo que son fáciles las complicaciones, como la
insuficiencia renal y una mayor incidencia de infartos y accidentes vasculares
cerebrales.
Si el proceso de hipertensión continúa y no se trata, pueden aparecer lesiones
en ciertos órganos como:
• Arteriosclerosis: La arteriosclerosis es el proceso general al que induce la
hipertensión, aunque no el único, porque circunstancias como la elevación del
colesterol o el consumo excesivo de proteínas también la producen. En la
arteriosclerosis existe un proceso general de endurecimiento de las paredes
arteriales y venosas, en las que se sustituye el tejido muscular elástico por
tejido colágeno, mucho menos elástico y más duro. También suele engrosarse la
pared arterial y venosa, lo cual hace que el transporte de sangre a través de
sus paredes (especialmente en los capilares o vasos más pequeños) se vea
enormemente dificultado porque la “barrera” es más gruesa.
• En la retina ya que a nivel médico la visión de la misma por una exploración
denominada fondo de ojo, nos da la valoración del estado vascular de la
persona, al ser la zona más sensible a estos cambios. Es lo que se denomina
Retinopatía hipertensiva, y se representan por alteraciones degenerativas en
forma de hemorragias, exudados y edemas.
• A nivel del riñón pueden afectarse a sus vasos, esta vez como consecuencia de
la hipertensión, no como causa. Esto conduce a una alteración de la irrigación
sanguínea del riñón y se produce con ello un fallo de la función renal
(nefroesclerosis o insuficiencia renal). Hay problemas renales porque recibe
menos sangre el riñón para su alimentación.
• Sobre el corazón tenemos una repercusión por sobrecarga, es decir, el corazón
trabaja a sobrepresión y por ello aumenta el grosor de sus paredes
(hipertrofia) y puede llegar a dilatarse, perdiendo parte de su función
contráctil (asma cardiaco o agotamiento del corazón) y cayendo en una
insuficiencia cardiaca. También se puede producir angina de pecho, infarto de
miocardio, taquicardias. El proceso de infarto de miocardio es debido sólo en
parte a la tensión arterial, aunque
• Sobre el cerebro se produce un descenso de la irrigación vascular al tejido,
produciéndose accidentes vasculares cerebrales con signos de arteriosclerosis,
atrofia cerebral y posibilidad de hemorragias por rotura de vasos (ictus o
embolias cerebrales), con el consiguiente fallo de la función neurológica que
representa la zona dañada en particular, infarto cerebral (isquemia) por falta
de irrigación cerebral
• También se pueden producir hemorragias nasales y problemas pulmonares (el
pulmón no recibe tanta sangre).
RECOMENDACIONES
• Es necesario, en primer lugar, reducir todo aquello que nos produzca estrés.
Podemos ayudarnos de técnicas de relajación, sobre todo si la persona es
nerviosa o ansiosa como el yoga, el tai-chi, meditación diaria, escuchar música
relajante al terminar la jornada, un paseo por la playa cada día o recurrir a
la sofrología o al entrenamiento autógeno.
• Siempre evitar el estreñimiento, puede ser la causa, pero si lo es, siempre
va a mejorar la hipertensión.
• Hacer ejercicio regular. La práctica constante de un ejercicio suave y
moderado realizado con precaución reduce los niveles de tensión arterial y la
frecuencia cardiaca, aumenta la capacidad de contracción del corazón, la
irrigación de músculo cardiaco, favorece la oxigenación de los tejidos,
contribuye a reducir los niveles de colesterol LDL (“malo”) y aumenta la
actividad física aeróbica. El ejercicio ayuda a mover tanto la sangre como el
corazón y, de esta manera, se consigue una mejor adaptación y una mayor
elasticidad de las arterias y venas. Sin embargo, el ejercicio intenso no está
recomendado en casos de crisis hipertensiva, por lo que debe reservarse para
los momentos en que no hay problemas de subidas en la presión arterial. No se
puede hacer ejercicio fuerte., pues hay riesgo de infarto. Si la persona es
sedentaria más le subirá la presión y con el tiempo estará peor porque las arterias
pierden elasticidad.
Lo ideal es practicar unos 30 minutos diarios, y los deportes más recomendados
son: caminar, natación, tenis, golf; descartando los deportes demasiado
vigorosos que incluso pueden llegar a subir la presión.
• Controlar los biorritmos del sueño.- Dormir de forma natural y descansar bien
por la noche (8 horas). Lo normal es de 10 de la noche a 6 de la mañana. Es
mejor irse a dormir una hora antes de media noche.
• Disminuir el nivel de estrés.
• Eliminar el tabaco. Evitar estimulante como el café y el té. Y no tomar
plantas que aumenten la tensión.
PREVENIR LA HIPERTENSION.
1. Tomar una vez al mes la presión sanguínea.
2. En caso de niveles altos, confirmar con mediciones semanales si se trata de
hipertensión o es sólo circunstancial.
3. Someterse a un exhaustivo control médico si se diagnostican valores altos de
presión sanguínea para valorar el estado de salud arterial.
4. No infravalorar ningún síntoma relacionado con la hipertensión: dolor de
cabeza, molestias visuales, vértigo, dificultad de memoria y concentración...
5. Practicar a diario algún tipo de ejercicio físico. Lo importante es la
constancia no la intensidad, que no conviene.
6. Evitar el tabaco y el estrés. Practicar alguna técnica de relajación como el
yoga o la meditación.
7. Controlar el nivel de grasas en sangre, sobre todo los niveles de colesterol
total y triglicéridos (que deben ser inferiores a 200 mg/dl en ambos casos) .
8. Reducir el consumo de sal y grasas saturadas (carne, huevos y productos
lácteos).
9. Asegurarse la toma de los oligoelementos – magnesio y potasio sobre todo- si
es necesario con suplementos dietéticos.
10. La hipertensión siempre necesita un tratamiento. La medicina naturista
proponer remedios homeopáticos, fitoterapéuticos y nutricionales para
equilibrar la presión.
TERAPIAS MANUALES
Par biomagnético. Regula la densidad de
la sangre y actúa como antinflamatorio general, por lo que la tensión se mejora
en un alto porcentaje de casos.
En reflexología podal se deben buscar los puntos reactivos,
que ayudan a la reorganización del organismo.
Masaje, porque activa la circulación y es vasodilatador.
FITOTERAPIA
La terapia sintomática de la hipertensión arterial de causa desconocida recurre
a tratamientos vasodilatadores, mientras que en la “hipertensión” secundaria se
hace necesario un tratamiento específico de la enfermedad causante.
Son muchas las plantas que ejercen una acción vasodilatadora, gracias a
diversos principios activos. Los trabajos experimentales de los últimos años
demuestran su eficacia y la gran seguridad en su empleo, siendo de primera
línea terapéutica en las hipertensiones no graves.
Su mecanismo de acción se debe a un mecanismo denominado central o de tipo
nervioso, por actuar sobre el centro regulador cerebral de la tensión arterial,
o a un mecanismo periférico por actuar directamente sobre la musculatura de la
pared de los vasos produciendo relajación.
Ø Plantas vasodilatadoras:
relajan la musculatura lisa de la pared de las arterias, por lo que tienen un
efecto vasodilatador, produciendo una menor resistencia al flujo de sangre y
por ello disminución de la presión arterial. Tenemos por ejemplo, el Espino
Blanco, Olivo, Árnica, Ajo, Agrimonia, Bolsa de Pastor, Grosellero Negro,
Mejorana Muérdago, Tilo (corteza)... De entre ellas cabe destacar.
Olivo: Se utilizan terapéuticamente sus hojas (del olivo común, y mejor del
asilvestrado o acebuche) , que entre muchas sustancias activas contienen un
glucósido iridoide (Oleuropeósido), que le confiere propiedades
vasodilatadoras, antiespasmódicas y antirrítmicas cardiacas, que se ve
reforzado por otros componentes como la olivina, los pigmentos flavónicos, la
enteolina... siendo por ello un buen hipotensor. Además tiene propiedades
diuréticas y antiarterioescleróticas, que potencian esta acción hipotensora.
Las hojas de olivo contienen oleoeuropeína, una sustancia que logra reducir la
presión arterial al actuar como un potente vasodilatador periférico. Además,
cuida el corazón debido a su acción antiarrítmica y es diurética (ayudando a
evitar la retención de líquidos). Puede tomarse de una a tres tazas diarias de
esta infusión. Se prepara con una cucharada sopera de hojas frescas de olivo
por taza de agua caliente, dejando reposar unos minutos. También puede tomarse
en extracto seco.
Muérdago: Se le reconoce una actividad hipotensora por actúa sobre el centro
vasomotor cerebral, y también diurética y sedante, debido principalmente a los
Viscoles A y B que contiene. Se debe usar en dosis bajas, ya que puede producir
enlentecimiento cardíaco. No hay que consumir las bayas, pues son tóxicas
Espino blanco: Regula y activa el corazón, reforzándolo y ralentizando sus
contracciones. Además es vasodilatador de las arterias que irrigan el corazón
(coronarias). Tiene un efecto sedante del sistema nervioso central y
antiespasmódico, que lo hacen particularmente interesante en hipertensiones de
causa nerviosa.
Plantas antiateromatosas
El ateroma es un depósito en las pared de los vasos arteriales de sustancias
grasas junto con plaquetas y fibrina. Produce, por un lado, una disminución del
calibre de la arteria, y con ello una reducción del flujo de sangre que pasa a
través suyo, y por otro lado, al formar depósitos en placas, produce una
rigidez de los vasos, disminuyendo su elasticidad. Estos dos factores inciden
sobre desórdenes vasculares causantes de hipertensión, angina de pecho, déficit
de irrigación periférica (denominado claudicación intermitente), deterioro
cerebral y embolias por liberación de una parte del ateroma que va a taponar un
vaso de calibre menor a su tamaño e impide el paso de sangre.
Actualmente se sabe que la hipertensión produce una mayor disposición a formar
ateromas, pero visto por otro lado, la ateromatosis, al disminuir la
elasticidad de los vasos aumenta el nivel de hipertensión.
Tenemos plantas con actividad antiateromatosa como Ajo, Ortiga verde,
Alcachofera, Castaño de indias, Ginseng, Harpagofito, Alholva.
Ajo : Se utiliza el bulbo. Contiene fructosanos, de marcada acción diurética,
ácidos orgánicos, vitaminas, sustancias hormonales y oligoelementos. Todo ello
le confiere interesantes acciones a nivel cardiovascular, como es su efecto
antiateromatoso, reductor del colesterol, y al evitar el acúmulo de plaquetas
es útil en la prevención de las trombosis. Tiene un efecto vasodilatador y se
utiliza para prevenir procesos de degeneración cerebral por falta de
circulación en personas de edad o que sufren un deterioro precoz. Se está
estudiando su papel en terapia inmunológica y antitumoral. Además tienen
actividad antiséptica y expectorante interesante para el tratamiento y la prevención
de las enfermedades invernales.
Plantas diuréticas: A las plantas de actividad hipotensora se asocian
frecuentemente las diuréticas, que provocan una eliminación de agua, sodio y
metabólicos de desecho.
Entre los diuréticos empleados destacamos Cola de Caballo, Pilosella,
Ortosifón, Abedul, Alcachofa, Grosellero Negro, Fresno, Ulmaria, Fumaria,
Estigmas de maíz, Abedul.
Cola de caballo: Es un diurético por excelencia. Colabora en aquellos casos en
los que la hipertensión está asociada a un componente de retención de líquidos
y a la consecuente elevación de la tensión arterial, con la particularidad de
que compensa determinadas pérdidas de minerales que pudieran darse al
incrementar la función del riñón.
Otras asociaciones empleadas:
Plantas con acción sedante y antiespasmódica, como Pasiflora, Tila, Espino
Blanco, Valeriana, Azahar, Mejorana, Amapola.
Para casos de exceso de colesterol y alteraciones hepáticas se pueden asociar
plantas que aumentan y protegen la función renal, como Alcachofa, Diente de
León, Fumaria, Cardo Mariano.
Digestivas: Mejorana, Hinojo, Anís, Melisa, Hierba Luisa.
Circulatoria vascular: GINKO BILOBA y Mirtilo.
Tónicos venosos: meliloto (sedante, reduce la coagulación sanguínea y estimula
la elasticidad venosa); Arándano o mirtilo.
Sedantes y relajantes musculares: loto y tilo. (brácteas y flores del tilo)
• El Té verde tiene una potente acción hipotensora. Sus catequinas son capaces
de inhibir la acción de una enzima llamada ACE que ejerce como vasocontrictora
vascular, una de las causas de la hipertensión. Pero además el té verde es en
sí mismo un tónico saludable. De hecho, el poder antioxidante de sus catequinas
es 20 veces más eficaz que la vitamina E y puede ser útil para los diabéticos,
ya que ayuda a reducir los niveles de azúcar en la sangre.
MEZCLAS
1ª FASE:
Olivo y Muérdago para bajar la tensión. El Muérdago mejor darlo en comprimidos
porque en tisanas tiene mal sabor.
Cola de Caballo por ser diurético.
Pasiflora y Tilo, por su efecto sedante.
Mejorana, es digestiva y da buen sabor a las tisanas.
2ª FASE: Quitar el Muérdago y seguir con el resto.
3ª FASE: Gingko Biloba y Espino blanco. Si tuviera problemas nerviosos se
añadiría Tilo y/o Pasiflora. - EL REGALIZ ESTÁ CONTRAINDICADO -
EJEMPLO DE FORMULACIÓN:
Infusiones antihipertensivas en general (planta seca troceada):
• Vinca minor 30% + Olivo 30% + Muérdago 20% + Espino blanco 20%
• Olivo 35% + Espino Blanco 10% + Frángula 10% + Pasiflora 10% + Ortosifón 10%
+ Valeriana 10% + Fumaria 10% + Hinojo 5%
Infusión para el colesterol y la arterioesclerosis :
• Bolsa de Pastor (plta) 25% + Espino Blanco (plta) 25% + Consuelda (raíz) 20%
+ Milenrama (sumid.) 20% + Muérdago (plta) 10%.
• Abedul 30% + Harpagofito 30% + Alcachofa 20% + Ortosifón 20%
Infusión para la hipertensión asociada a retención de líquidos
• Olivo 30% + Espino Blanco 30% + Abedul 20% + Ortosofón 20%
Infusión para la hipertensión asociada a estados nerviosos
• Olivo 35% + Espino Blanco 20% + Pasiflora 15% +Ortosifón 10% + Valeriana 15%
+ Hinojo 5%
Infusión para la hipertensión asociada a congestión hepática
• Espino Blanco 25% +Alcachofa 30% + Pilosella 15% + Diente de León 30%
La posología de las infusiones es de una cucharada sopera colmada de la mezcla
de las plantas, en una taza de agua sometida a ebullición, dejándola reposar
durante 10 minutos. Se administra tres veces al día, preferentemente después de
las comidas.
SUPLEMENTOS DIETÉTICOS.
• Vitamina C con Bioflavonoides: actúan reforzando la pared de los vasos,
impidiendo problemas hemorrágicos o alteraciones degenerativas de los mismos
por la hipertensión. Tomar 1-2 gramos al día.
• Aceite de pescado: rico en ácidos grasos poliinsaturados que protegen la luz
de los vasos del depósito de colesterol, y con ello de un factor agravante de
la hipertensión, que es el exceso y el acúmulo vascular de colesterol. Se
pueden dar 400 UI al día.
• Vitamina E: es el principal antioxidante que protege a las arterias de los
procesos degenerativos por el aumento de presión. Además aumenta la actividad
de ciertas plantas que actúan sobre la hipertensión.
• Ajo deshidratado en cápsulas o comprimidos: Es un buen antihipertensivo y
anticolesterol. Se recomienda administrarlo sólo para dar las dosis adecuadas,
y por ser aromático se suele administrar en las comidas. Como suplemento una
perla de 500 a 1000 mg resulta de gran utilidad en la resistencia celular a la
vasoconstricción arterial.
• También resulta eficaz la taurina, un aminoácido que ayuda a fortalecer el
músculo cardiaco e incita la producción de betaendorfinas, que actúan como un
opiáceo natural y ayudan a rebajar los niveles de presión sanguínea
• La coenzima Q-10 es capaz de reducir los niveles altos de tensión arterial,
mientras que gracias a su poder antioxidante es capaz de reducir también los
niveles altos de colesterol. Se recomienda tomar un suplemento de 20-60 mg dos
o tres veces al día.
1ª Fase :
Lo mejor es las PERLAS DE ACEITE DE AJO.
ACEITE DE BORRAJA (también va bien el aceite de onagra en embarazadas). Mejora
el estado de los vasos sanguíneos y de la circulación.
VINAGRE DE MANZANA, rebajado con agua. Es un buen desintoxicador. Tomarlo en
ayunas.
Otros: Levadura de cerveza.
2ª Fase:
Polen mezclado con dolomita.
Jalea Real, va bien como coadyuvante no basta por si sola.
Lecitina de soja, mejora la circulación y baja el colesterol.
OLIGOELEMENTOS
Hipertensión arterial labil: Corresponde a subidas momentáneas de la tensión
arterial. Puede transformarse en HTA permanente y es lo que debemos evitar. Los
oligoelementos catalizadores permiten controlar la hipertensión “esencial” del
sujeto joven, de la mujer en menopausia, del sujeto con hipertiroidismo y de la
persona ansiodepresiva.
Tratamiento básico:
• Mn. 3 amp. semanales, durante 3 meses como mínimo. El manganeso,
oligoelemento catalizador, permite evitar las oscilaciones tensionales y
reducir las cifras, sístólica sobre todo, en un 50 % de los casos. El manganeso
es un sedante nervioso y por diatesis en un II (hiporeactivo) y tiende a
corregir distonías. Si a un joven le damos manganeso, es porque hay que
suavizarle un poco su diatesis.
• Mn-Co 3-7 amp. por semana durante 3 meses. En los sujetos distónicos o
espasmofílicos y/o en la HTA . Mn-Co: El manganeso como base y el cobalto como
sintomático..
El Cobalto es opcional, suelto no soluciona el problema, sólo los síntomas por
eso hay que dárselo junto (Mn-Co) a una persona madura o de edad avanzada. En
menopausia Mn-Co como refuerzo de su terreno y más sintomáticamente P 1 amp.
diaria durante 2 a 3 meses. Para controlar (con el manganeso-cobalto) los
síntomas debidos a la espasmofilia o en la HTA esencial de hipertiroidismo. O
si tiene muchos altibajos o falta de estabilidad
Complementarios:
• Co 1-3 amp diarias durante el tiempo necesario. El cobalto es hipotensor y
vasodilatador. Se da en caso de vértigos, acuferos y/o parestesias
concomitantes. Por su acción reguladora sobre el sistema nervioso simpático.
• Cu-Au-Ag 1 dosis diaria durante 2-3 meses - para controlar la ansiodepresión
de los sujetos con astenia global, permanente.
• I 3 amp. semanales durante 2-3 meses. En los pacientes con hipertiroidismo,
completa la acción del manganeso y del fósforo.
• Li 1-3 amp. diarias el tiempo necesario para controlar los trastornos
comportamentales de tipo nerviosismo, trastornos emocionales, irritabilidad, si
tiene mucho cuadro de ansiedad
• Mg 1 amp. diaria durante 1 a 2 meses. Refuerza la acción del
manganeso-cobalto y del fósforo en los espasmofílicos. Para evitar vasoconsticción
• Zn-Cu 3-7 amp./semana durante 1 a 3 meses. Si los brotes de hipertensión van
ligados al estrés, en sujetos con cierta impotencia funcional; en caso de
sujetos con disregulación glicémica daremos preferentemente el complejo
sinérgico Zn-Ni-Co
Hipertensión arterial en jóvenes:
Oligoelementos principales: Mn ......... 1 ampolla al día, 3 a 6 por semana
P............. 1 ampolla al día, 3 a 6 por semana
Oligoelementos complementarios:
• Como simpaticolítico: Co 1 ampolla al día, 3 a 6 por semana
Hipertensión arterial durante la menopausia
Oligoelementos principales: Mn .............. 1 ampolla al día, 3 a 6 por
semana
Mn-Co......... 1 ampolla al día, 3 a 6 por semana
P .................. 1 ampolla al día, 3 a 6 por semana
Oligoelementos complementarios:
• Nerviosismo o trastornos emocionales: Li 2 a 6 ampollas diarias
• Retención de líquidos : K
Hipertensión tras la menopausia
Al desaparecer las reglas, la mujer se parece un poco más al hombre también en
la enfermedad y la hipertensión – rara en la mujer menstruante- se hace más
frecuente tras la menopausia.
Muchas cosas cambian en esta fase de la vida de la mujer, en la que las
hormonas y las emociones se arremolinan como tormentas de verano, con cambios
súbitos e inesperados. Como en todos los cambios de época, se tiende a hacer
balance y se toma conciencia del paso del tiempo. El futuro, incierto de por
sí, se presenta más amenazante y, de forma instintiva, surge un intento de
agarrarse al pasado ante el vértigo del cambio. Diferentes remedios
homeopáticos pueden ayudar
a) En los casos de Natrum muriaticum la hipertensión puede expresar la rabia y
el resentimiento por sentirse malquerida. Con el recuerdo del desamor y la
continua vuelta al pasado la mujer se siente desgraciada.
b) Para Calcarea carbonica la raíz de la enfermedad surge del miedo al futuro
que le producen todos los cambios. Para ella, la falsa solución pasa por
adquisición, la acumulación de objetos que le dan seguridad. Pero esa necesidad
de protección también se manifestará en la acumulación de líquidos y grasas y
en un exceso de tensión arterial, síntoma del intento fallido de resolver el
miedo que subyace en esas acumulaciones.
c) El conflicto de Lachesis se asocia a una sexualidad no vivida y la necesidad
de confirmar la femineidad mediante la seducción. Se acompaña de intolerancia a
cuanto signifique atadura o límites y se manifiesta con sofocos y locuacidad.
Vitaminas
• B1 .- Si es nervioso, para el sistema nervioso y cardioascular.
• Complejo de Vitaminas B en general........ Levadura de cerveza.
• Por medio de la alimentación..... aceites vegetales: de germen de trigo, de onagra, de borraja, de ajo, de salmón.
Ø Semillas vegetales: pepitas de uva.
Ø Vitaminas antioxidantes...........Vitaminas : A, C y E
Ø Vitamina D
Minerales
• El más importante es el magnesio, un mineral básico para muchas enzimas y membranas celulares permeables al sodio y al calcio – minerales hipertensores -, que ayuda a reducir la vasoconstricción causada por agentes propios del organismo como la serotonina, las prostaglandinas o las catecolaminas. Buenas fuentes de magnesio son el cacao, los frutos secos, las semillas de girasol o de sésamo y la soja. Pero además de estos alimentos puntuales, es importante tomar cereales integrales, frutas y verduras frescas, cuyo contenido en magnesio – al igual que sucede con otros minerales y vitaminas – es muy superior al de los alimentos refinados. Si es necesario, puede tomarse un suplemento de quelato de magnesio de 200 mg dos veces al día. El Magnesio asociado con el calcio, porque tienen muy buena sinergia....Dolomita.
• Potasio. Consumir alimentos ricos en potasio también ayuda a compensar un exceso de sal en la dieta (mientras que una deficiencia de este mineral puede aumentar el efecto hipertensor del sodio). Una dieta rica en verduras (de hoja verde y patatas), frutas (plátanos y cítricos) y alimentos integrales (semillas de girasol) garantizan un aporte adecuado que, si es necesario, puede incrementarse con un suplemento de 200 mg al día.
Son alimentos ricos en potasio y bajos en sodio (mientras no se les añada sal): arroz integral, copos de avena, cereales integrales, mijo, germen de trigo, trigo sarraceno, muesli, levadura de cerveza, aguacate, todas las frutas frescas, frutas secas (menos las pasas con pepitas), frutos secos y oleaginosos (los altramuces no), todas las verduras y hortalizas frescas (excepto apio, hinojo, remolacha y zanahoria), todas las legumbres, setas.
• Yodo (con algas)
• Selenio, mejora la oxigenación de los tejidos (“Selenio ACE” de Sabinco)
• Germanio, también mejora la oxigenación de los tejidos.
• Zinc y potasio, siempre que la persona esté sometida a cortisonas, diuréticos.. es aconsejable tomar zinc y potasio porque agotan la función adrenal y restan energía y el zinc y el potasio recuperan esta función.
• Azufre, es muy depurativo, desintoxica e hígado y se busca un refuerzo de estos órganos.
DIETÉTICA
Mantener el peso sobre unos márgenes adecuados, ya que se sabe que las personas obesas tienen por ello más riesgo de alteraciones cardiacas y de hipertensión
Semiayunos controlados (comiendo menos). El alimento más perjudicial es el consumo de proteínas.
Consumir ácidos grasos esenciales (para fluidificar la sangre). Quitar ácidos grasos saturados y tomar más los insaturados. Evitar la ingesta de alimentos ricos en colesterol, como pueden ser huevos, crustáceos, hígado y carnes grasas y aumentar los alimentos ricos en grasas poliinsaturadas como soja, aceite de maíz, girasol... y aceites de pescado, con alto contenido en EPA y DHA, que proporcionalmente reducen el nivel de colesterol, y dentro de ellos incrementar los ácidos grasos esenciales. Hay que vigilar los lípidos, sobre todo el colesterol y las grasas saturadas presentes en los alimentos animales y algunos vegetales como el aceite de coco y de palma.
Debemos preferir una dieta en la que se reduzca el consumo de carnes y grasas animales, con poca sal, y predominio de los alimentos crudos o poco cocinados. Una dieta vegetariana no estricta, con inclusión ocasional de pescado, puede ser la más adecuada para regular la tensión arterial. Es decir, mantener una dieta pobre en sal y evitar los alimentos considerados “fuertes” (embutidos, fritos, cocidos)
Mantener el equilibrio sodio-potasio. Disminuir la ingesta de Sodio (presente en la sal, enlatados en conserva, congelados), que provoca una mayor concentración de sales en el interior de los vasos sanguíneos, se produce una retención de líquidos y se sobrecarga el sistema vascular del organismo. Se debe por el contrario aumentar la ingesta de alimentos ricos en Potasio (frutas y verduras).
La primera medida habitual en caso de hipertensión es la supresión inmediata de sal en la dieta. En los últimos años se ha revisado la polémica del efecto hipertensor de la sal, basada en investigaciones que muestran que cuatro de cada diez hipertensos no logran reducir el nivel de presión arterial aunque reduzcan el consumo de sodio. Sin embargo, sigue siendo una buena medida reducir el consumo de sal, atendiendo a la retención de agua que provoca. Ese no sólo supone reducir la sal en sí- de tierra o marina – y sustituirla por hierbas aromáticas o sal de sésamo, sino también evitar los alimentos preparados con sal como las conservas, los salazones, los embutidos o los ahumados. De nada sirve no salar el agua de cocción de la verdura si “picamos” cuatro o cinco olivas en el aperitivo, ya que éstas esconden una alarmante cantidad de sal. Lo mismo sucede con otros alimentos que “ocultan” importantes cantidades de sodio. Sin ir más lejos, un tazón de copos de maíz contiene tanto sodio como una bolsa de patatas fritas envasadas.
Debemos controlar los alimentos ricos en tiramina, un neurotransmisor de efecto hipotensor, que se encuentra en los quesos curados y la salsa de soja, por ejemplo.
Tomar libremente: yogures descremados, quesos frescos (Villalón, Burgos), todo tipo de verduras: judías verdes, espinacas, acelgas, borrajas. Condimentos: limón, especias y hierbas aromáticas.
Tomar moderadamente : huevo (limitados a 3 por semana como máximo); pan (máximo 100 g al día, preferentemente integral: pastas (espaguetis, macarrones etc.) limitados a 2 veces por semana; arroz o legumbres: 2 veces por semana, y siempre integrales; Aceite o margarina vegetal: reduce su consumo a 15-20 g. al día.
• Caldo anti-hipertensión. : 1 diente de ajo grande + 1 cebolla + 120 g de apio + 240 g de zanahorias + 30 g de cebollines. Se toma tres veces por semana como única cena. No se le pone sal.
Alimentos curativos: Ajo, cebolla, limón, granada, aceite de oliva virgen extra, aceites vírgenes (girasol, maíz, pepita de uva, germen de trigo, borraja) como antioxidantes, lecitina de soja, frutas ricas en vitamina C (fresas, kiwis, naranjas), alimentos con alto contenido en magnesio, salvado
Alimentos recomendables: ensalada, puerros, calabacines, pimientos, diente de león, acelgas, guisantes, pepino, zanahorias crudas, caldos vegetales naturales, pan integral, nueces, almendras (crudas), yogur, kefir, requesón, pera, col (cruda en ensaladas o jugos), alcachofas, cardo, setas, patatas con su piel, apio, cereales integrales (avena, arroz), frutas frescas, miel, polen, pescado, manzanas con piel, berengenas (no fritas), soja, germinados, pipas de girasol (crudas, sin sal), guindillas, ciruelas, caldos depurativos (de cebolla, calabaza, apio) son ricos en proteínas, Aceite de pescado. cereales: arroz (hipotensor), centeno (fluidifica las venas), mango, cebolla (reguladora), ajo, algas (Kombu, arame), tomates crudos
Alimentos prohibidos/desaconsejados: carne de cerdo, grasas animales, conservas, embutidos, mariscos, fiambres, chocolate, cacao, café, alcohol, tabaco, fritos, sal (tanto sal de apio, de ajo o de cebolla) como sal común o sucedáneos; azúcar refinado, harinas refinadas, quesos grasos, lácteos (excepto descremados), reducir huevos y lentejas, olivas, Pickles, apio, mostaza y salsa de soja, glutamato y potenciadores de sabor.
Alimentos con un alto contenido en sodio y por tanto desaconsejados: sopas de sobre, cubitos (avecrem y similares), queso en general (excepto el queso sin sal), clara de huevo, mahonesa, mantequilla salada, margarina, matequilla de cachuete, todos los mariscos, bacalao, conservas y enlatados (incluso vegetales), embutidos y fiambres, cereales tipo desayuno (corn flakes, etc), algunas aguas minerales, visceras, lengua, Corned beef, pato, flanes, jamón, extracto de carne, pan de todo tipo (excepto sin sal), galletas, chocolate, aceitunas, uvas pasas con pepita, altramuces, apio, col fermentada, mostaza, patatas fritas, aperitivos, snacks, , pepinillos, encurtidos y similares, jugo de remolacha, tomate concentrado, frutos secos con sal, sal de frutas, pasteles, confituras y mermeladas, bicarbonato sódico
ZUMOTERAPIA
Para tensión alta: 25 ml de ajo (o 1 diente de ajo) mezclados con 200 cc de zanahoria
Para la retención de líquidos: 175 ml de alcachofa; 175 ml de espárragos; 450 ml de apio; 225 ml de pepino y 225 ml de apio. 550 ml. de calabaza o calabacín.
• El limón y la pera fluidifican. La piña, papaya, alfalfa... normalizan la tensión arterial. Es aconsejable unir uno de origen vegetal con un cítrico. Zumo de uva.
También se pueden tomar cualquiera de los zumos siguientes.
2 zanahorias; perejil
• 1 zanahoria; 2 remolachas; 1 pepino.
• 3 rodajas de piña.
• 550 gr. de papaya
• 275 gr. de alfalfa y 3 zanahorias
• 3 naranjas.
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